Personajes

miércoles, 13 de marzo de 2013

Pasado [Vyvian y Yuuki]

Los perros y las flores.



Hace dos años que Vyv llegó a Japón. Esta historia ocurrió hace un año y medio, Vyv por fin tenía trabajo y empezaba a acostumbrarse a su nueva vida.


- Vyv, saca los tulipanes y las petunias.

- Sí, jefe.

Me mira con una ceja levantada y reprimo la risa. No le gusta que le llame "jefe" (部長, buchou, jefe de sección o departamento), pero a mí me encanta esa palabra, cuando la digo me siento como el personaje de una película que vi hace poco. Me remango la camisa y me agacho para coger la caja llena de pequeñas macetas de plástico, las petunias están abriéndose. Me gustan las flores sin olor, parecen seguras de sí mismas, muestran sin pudor un atractivo simple que no necesita perfume para ser apreciado. Desde la trastienda llega la voz apagada de un locutor dando las noticias. No entiendo lo que dice, habla muy rápido, pero me gusta su tono profundo y aterciopelado; si las petunias hablasen seguramente sonarían así. Pero hablarían en inglés, no les pega el japonés.

Me apoyo con la espalda en la puerta para abrirla y salgo con cuidado marcha atrás. El calor húmedo del verano resbala por mi cuello y se introduce por los pliegues de la camisa. De todas las cosas a las que me está costando acostumbrarme aquí, el verano es la más difícil. Me gusta mirar al cielo y sentir ese azul profundo expandiéndose por mi retina, me gusta el tacto del sol sobre mis manos, el olor húmedo del aire. Pero el calor es insoportable, dos minutos en la calle y ya estoy sudando. Me seco la frente con la manga y entro a por los tulipanes.

- Tenemos un pedido grande para esta tarde, cuando acabes de colocar fuera hazte cargo de la tienda mientras lo organizo.

Asiento antes de salir con los tulipanes. El jefe no habla mucho, da órdenes precisas, nunca me pregunta sobre mi vida privada y siempre parece inmerso en su mundo. Me imagino su mente como un armario antiguo, de esos de farmacia con cajones primorosamente etiquetados, llenos de pétalos de flores secas y palabras olvidadas. Es amable conmigo, muy paciente, y eso que me consta que los extranjeros no le hacemos demasiada gracia... Sin embargo, fue él quien me ayudó con mis papeles y quien me encontró el apartamento. No tiene familia, que yo sepa, y salvo por el dueño de la papelería de enfrente no parece tener amistades.

No sé cómo colocar los tulipanes, no quedan bien. Me alejo de la estantería dando un par de pasos hacia atrás para ver desde lejos el resultado. Dejo caer las manos, si me cruzo de brazos el calor no me deja respirar. Algo suave y caliente me hace cosquillas en la punta de los dedos, me giro para mirarme la mano, pensando aun en tulipanes, y me encuentro con un enorme perro blanco que me huele los dedos y menea el rabo de lado a lado.

- ¡Hola! - me agacho y le acaricio -. ¿Qué tal? ¿Cómo te llamas?

Lo mejor de los perros es que entienden inglés. Sonrío imaginándome la sorpresa del perro al oírme y le rasco entre las orejas.

- Chibi-sama.

Miro al perro sin dar crédito y subo la cabeza tan rápido que me mareo un poco. Detrás del perro un chico me mira divertido balanceando una correa de perro en la mano izquierda.

- Se llama Chibi-sama - aclara en inglés, sonriendo.

Le reconozco en seguida: veo la serie que protagoniza los miércoles por la noche, y su cara está por todas partes anunciando unos relojes caros. Shinozuka Yuuki. Es más alto de lo que imaginaba y su voz es un poco diferente que en televisión. Me recuerda a las petunias.

Me pongo de pie y adelante la mano.

- Me llamo Vyv, encantado - digo en japonés. La voz me sale más alta de lo que pretendía.

Mira mi mano un segundo. Seguro que los japoneses no saludan así, pienso con apuro. Pero me la estrecha en seguida sonriendo.

- Yo soy Yuuki.

Se cambia la correa de mano y señala al perro.

- Chibi-sama no suele acercarse así a la gente - noto que habla despacio a propósito.

- ¿Chibi no significa...?

- Pequeño, sí - asiente sonriendo -, cuando le encontraron mis padres era una cría, no tenía ni idea de que crecería tanto... No sé mucho de perros - se disculpa llevándose la mano detrás de la nuca.

Me encanta ese gesto, parece una disculpa de cara a la galería, como pensando que no hay motivo real para pedir perdón. Ésto, el lenguaje gestual japonés, es algo que encuentro fascinante, pero me cuesta entenderlo a veces.

- ¿Te gustan las flores? - le pregunto señalando la estantería - ¿Están bien así?

Las mira fijamente.

- Quedan bien - asiente -. De alguna forma se ven todas pese al conjunto, destacan todas.

Suspiro acariciando al perro.

- Eres bueno con las flores y con los perros - observa -, qué combinación tan curiosa.

- ¿Curiosa?

- Sí, curiosa - repite. Me mira y aclara en inglés -. Rara, extraña.

- Ah, rara - me río.

Chibi-sama me lame la mano y se va calle abajo.

- ¡Parece que se ha acabado la conversación! Espero volver a verte pronto, Vyv - me dice sonriendo -. Encantado de conocerte.

- ¡Hasta otra!

Les veo alejarse y me refugio en seguida del calor en la tienda.

***

- Ayer vi al chico del perro en la tele - comenta el jefe dese el mostrador -. Ya sabes, el que viene por aquí últimamente. ¿Sabías que es actor?

Levanto la cabeza y le señalo con las tijeras.

- ¿No te habías dado cuenta, jefe? ¿No te sonaba su cara de los anuncios de relojes? - me río y sigo cortando los tallos de los girasoles.

- No me llames jefe - suspira irritado -, esa palabra es solo para empresarios.

- Pero tu eres empresario, jefe.

Suspira de nuevo y sigue escribiendo en su libro de cuentas.

- Parece buen actor - prosigue -, pero me gusta más cuando viene por aquí. La gente de la tele parece como de otro mundo.

Cojo los girasoles y termino de igualar los tallos.

- Sí, es verdad.

***

La señora del sombrero llega a última hora, como todos los viernes, y recoge sus cinco lirios. Hoy parece que tiene ganas de hablar. 

- Vyv, ya cierro yo - dice el jefe haciendo un inciso en su conversación con ella.

Fuera ya casi ha oscurecido, una brisa suave me refresca la cara nada más salir. Las noches de verano tienen algo especial: el olor a comida, el calor del sol en las paredes, el cielo morado... Siento una extraña nostalgia.

Yuuki está delante de la tienda. No lleva a Chibi-sama esta vez, fuma distraído mirando pasar a un grupo de niños con uniformes de distintos colegios.

Me acerco y le saludo. Nunca ha venido a esta hora, y es la primera vez que le veo sin Chibi-sama.

- ¿Te apetece tomar algo? - me pregunta apagando el cigarro medio consumido en un cenicero de bolsillo.

- Sí, claro - me miro los pantalones manchados de tierra -. Um, quizás debería...

- No te preocupes - me sonríe -. Vamos.

Me lleva a un bar pequeño. No lo había visto nunca, aunque está a escasos cinco minutos de la tienda. Dentro hace fresco; el edificio parece viejo, pero deben tener aire acondicionado. Pedimos dos cervezas.

- Todavía no te he preguntado qué haces en Japón, Vyv - comenta tras dar un trago al vaso rebosante de cerveza fría. Me mira fijamente mientras lo posa de nuevo en la mesa de madera gastada.

- He venido a buscar a alguien - no me apetece hablar del tema.

Es verdad, vine buscándola a ella, pero entre el trabajo, las clases de japonés, el cambio de apartamento... y tampoco estoy seguro de que quiera encontrarla, ¿qué le voy a decir? Doy un trago a la cerveza. No suelo beber, pero quizás hoy no me venga mal.

***

5 comentarios:

  1. Hacía mucho tiempo que no leía un relato que me haya intrigado tanto. Me gusta tu forma de narrar, me gusta Vyv y su descaro (llamando jefe a su jefe cuando sabe que no le gusta) y adoro a Chibi-sama! Me parece un nombre muy original para un perro que me imagino enorme! :D

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    1. ¡Gracias por tu comentario!

      A mí también me ha sorprendido Vyv, la verdad. Es diferente cuando habla en japonés y cuando habla en inglés. Aw y Chibi-sama es adorable del todo <3

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  2. Encuentro por casualidad... no, es el destino! :3 Esto se pone cada vez más interesante!
    Como podrás imaginar... me gustan todos tus personajes (hasta los más "malos" y "chungos") y él no es la excepción ^^ Además, ya sabes lo que opino de los relatos sobre situaciones normales (normalas? jajaja), es la mejor manera de conocerles en el día a día.
    No sé, me encanta ese aire que se respira en la escena (creo que te he ido a comentar en el momento menos indicado porque no me salen las palabras xD Ando un poco espesa).
    Me pregunto cómo transcurrió esa noche... *0* (de lo que hablaron y si pasó algo).

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    1. ¡Destiny! Jajaja, pobre Vyv, la que se le viene encima, Yuuki pedo es todo un chow xDDD Tengo que escribir alguna escena sobre eso, sería gracioso xD

      Vyv es muy majete, a ver si consigo maquillarle decentemente y le puedo enseñar pronto <3 Y me hace ilusión poder escribir a Yuuki sin maltratarle por una vez xD conociendo a extranjeros guapos... qué bien se lo pasa.

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  3. Ten en cuenta que esta reseña corta lo escribí sin haber leído ninguno de los otros relatos cortos – esto es como escribir una reseña en modo turista.
    Vale, esto me gustó! Es simple, pero de una manera en la que se siente como si hubiera más debajo de la superficie. Por ejemplo, no me sé mucho sobre los personajes (o Yuuki o Vyv), pero tengo una idea de cómo son, y, con eso, ya es suficiente.
    También me gustó que la narración simplemente consiste en observaciones triviales (como que los perros entendiesen inglés) o sobre lo que siente Vyv (e.g. que siente que hace demasiado calor). En ningún momento hace una crítica directa sobre nada en su narración, y esto sirve para añadir a su carácter (sin ninguna necesidad cualquiera de explicarla ni hacer que un personaje lo diga en alto).
    Algo que me sonó un poco raro, y puede que esto sea intencional, es que hay momentos en el que estos personajes hablan como si estuvieran en Animelandia. Me refiero a que algunas de las cosas que dicen estos personajes, en particular Yuuki, seguro que no lo dice nadie en la vida real (e.g. “¡Parece que esta conversación se terminó!”). Pero puede que esto sirva de crítica de cómo de diferentes son los famosos a la gente común (hasta menciona el jefe que los actores parecen estar en otro mundo). Aún así, da un aire único a este cuento corto, como si fuera un manga de romance (o algo con un estilo similar a Durarara), pero simplemente usando texto, y me encanta cuando algo parezca única – no es nada común hoy en día.
    Ahora mismo, estoy pensando en como lo hubiera mejorado (es algo que hago cada vez que leo o veo algo), si yo estuviera escribiendo esto, y no me sale nada. Hay que tener en cuenta que tampoco tengo mucha experiencia en escribir dentro de éste género. Pero aún así...bien hecho!
    Miguel,

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