Personajes

sábado, 3 de noviembre de 2012

Pasado [Yui y Vyvian].




[Cuando he escuchado hoy esta canción me he dado cuenta de que la letra cuenta más o menos lo que siente Vyv por Yui, así que he hecho una traducción de las partes de la letra que me interesaban, está al final de la entrada.]


Su pasado, III.

(Yui Nakamura es el motivo por el que Vyv está en Japón en la actualidad. Esta es la historia de cómo se conocieron: sucedió en Londres, tenían 19 y 21 años respectivamente.)


– Date prisa, la modelo va a llegar en seguida.

– ¡Mierda! ¡No dejéis las cosas por el suelo!

– Perdón, perdón, ahora recojo todo.

– ¿Alguien me puede echar una mano?

Todo el mundo se movía rápidamente a su alrededor. Se sentía el nerviosismo en el aire. Iban tarde con las fotos, las deberían haber entregado hacía dos días, pero el redactor había contactado tarde con la modelo y ahora todo el mundo estaba trabajando a marchas forzadas. Vyvian estaba sentado en una de las esquinas del estudio. Se había arremangado la camisa y se había recogido el pelo en una coleta. Ya tenía todo preparado, había tenido la precaución de llegar al estudio media hora antes, sabía que pasaría algo así. Dejó el vaso de papel medio lleno de café solo y se levantó para ayudar a los técnicos de luces.

– ¿Qué necesitáis que haga?

– ¡Gracias Vyv! – uno de los técnicos le sonrió apurado–. Mira, enchufa este ahí, cuidado con ese cable– se giró–. Joder, ¡que alguien haga algo con ese cable de una vez!

Vyv hizo lo que pudo por ayudar, pero no hacía más que chocarse con todo el mundo, el estudio parecía más pequeño que otros días.

Alguien avisó desde la puerta de que llegaba la modelo. Pareció que acababan de anunciar un huracán, todo el mundo se puso a hacer cuatro cosas a la vez. Vyv se apartó hacia su esquina, se sentó y se terminó el café tranquilamente.

A los pocos minutos entró el redactor seguido por una mujer japonesa a la que presentó como Rika, la agente de la modelo. A continuación entraron el maquillador y el diseñador llevando la ropa para la sesión. Y por fin la modelo. Vyv se levantó y empezó a preparar la cámara.

– ¡Vyv! –el redactor le hacía señas para que se acercase.

Se acercó con la cámara en la mano. Le presentaron a Rika y a la modelo, Yui.

– Rika pregunta que si podéis hacer un par de fotos rápidas de prueba.

Vyv asintió.

– Por aquí– dijo suavemente dirigiéndose a las japonesas. Yui le sonrió.

La chica se puso delante del ciclorama y se quitó la cazadora. Habló algunas palabras en japonés con su agente y después se quedó quieta mirando fijamente a Vyv mientras él terminaba de colocar la cámara en el trípode. Los técnicos ajustaron la posición de los focos. Por detrás se oían conversaciones nerviosas entre el maquillador, el redactor y el estilista.

Vyv sonrió a la chica.

– ¿Estás lista?

Ella levantó una mano sonriendo, hizo una uve con los dedos y asintió. Vyv se colocó detrás del visor y empezó a hacer pruebas.

Sus ojos eran especiales, miraban al objetivo como atrapándolo. Cada vez que Vyv pensaba que sería mejor otra postura ella ya la estaba haciendo, parecía que estaba sintonizada con sus pensamientos. La luz se reflejaba en sus larguísimas pestañas e imprimía aun más fuerza a los ojos. De vez en cuando abría ligeramente los labios, le daba una expresión salvaje que hacía que las manos de Vyv se tensaran al intentar capturarla con la cámara. No oía nada a su alrededor, solo veía sus ojos y sus labios hablándole a la cámara en un idioma desconocido para los demás.

Sintió una mano en su hombro.

– Vyv, vamos a maquillarla y vestirla ya, tómate un descanso.

Asintió incapaz de articular palabra y se alejó de la cámara. Levantó la vista para mirarla, se había acercado a hablar con su agente y con el estilista. Ladeó la cabeza sin apartar la vista de ella, por algún motivo la veía diferente ahora que no estaba el objetivo en medio. Se fijó en que apoyaba más peso sobre la pierna derecha y doblaba un poco la rodilla izquierda; con los dedos sujetaba las mangas de su jersey, cuando se reía se tapaba la boca y soltaba el jersey, mostrando la piel perfecta de sus brazos; el pelo semi recogido dejaba ver parte del cuello, suave y perfecto, parecía de porcelana. Sí, era preciosa, femenina y delicada, pero esa no era la mujer que hablaba con la cámara. Sintió una ligera decepción.

Mientras preparaban a la modelo se dedicó a ayudar a los técnicos a dejar las luces perfectas para el resto de la sesión.

A pesar de la diferencia de edad sus compañeros le respetaban, sabían que no estaría ahí si no fuese bueno. Antes de trabajar como fotógrafo principal para la revista solo había participado en un par de exposiciones, así que a veces tenía que enfrentarse a comentarios de fotógrafos celosos; salvo por eso, le encantaba su trabajo, había conocido a mucha gente interesante y hecho buenos amigos.

– ¡Se reanuda la sesión!

El aviso le sacó de sus pensamientos rápidamente. Se colocó junto a la cámara y el redactor se acercó a comentar la sesión con él.

– Queremos que las fotos contrasten con la ropa, que es sobre todo negra; el tema de la revista este mes es la energía, así que aunque la ropa sea oscura se tiene que reflejar el tema también en esta sesión.

Vyv asintió meditando cómo haría las fotos. Levantó la vista y vio a Yui acercándose al ciclorama, ya vestida y maquillada. Le sonrió:

– Me pongo en tus manos – su voz era femenina y agradable; tenía un acento terrible.

– ¿Preparada? – preguntó Vyv mientras se colocaba detrás de la cámara.

Le temblaba el pulso, estaba ansioso por mirarla de nuevo a través del objetivo, notó cómo se le desbocaba el corazón mientras acercaba la cara al visor…

… y ahí estaba. Sus ojos se encontraron en el interior de la cámara y el espacio alrededor de ellos desapareció, solo oía su respiración extrañamente tranquila y el chasquido del obturador; las manos de ella manejaban hilos invisibles que tiraban de él hacia otro mundo, una corriente recorría su cuerpo, sentía cada movimiento y gesto de ella, su mano tocaba los controles de la cámara y pulsaba el disparador automáticamente. Levantó la vista y, sin mirarla a ella, desenroscó el trípode de la cámara y lo dejó tirado en el suelo. Con la cámara entre las manos sentía que tendría el control de la situación, pero al mirar de nuevo por el visor se dio cuenta de que se había equivocado: ahora ella podía moverlo a su antojo, como una marioneta.

El resto de la sesión fue para Vyv una sucesión de pausas angustiosas sin sentido y de viajes a un mundo extraño en el que solo estaban él y ella.

Oyó a alguien decir que habían acabado y felicitarle por su trabajo.

Volvió en sí.

Habían pasado cinco horas, ya era de noche fuera. En seguida notó que la gente le miraba mucho, ¿qué pasaba? Se paró un segundo a observar la situación y se dio cuenta: alguien había recogido el trípode del suelo y dos de los técnicos habían cambiado los focos varias veces, recordaba habérselo ordenado. Se llevó una mano a la cara avergonzado, ¿qué le había pasado? Tenía que pedirles perdón. Al mover la mano se dio cuenta de que se había soltado el pelo y se había desabrochado la parte de arriba de la camisa. Le temblaba el pulso, dejó la cámara dentro de la funda y se puso en cuclillas con la cabeza hundida entre los hombros respirando lentamente para recuperar la compostura. ¿Qué coño había pasado?

– Vyv, la modelo se va, tío, ve a despedirte.

Un compañero se le había acercado con una botella de agua fría para él y le palmeaba el hombro afablemente.

Se levantó más tranquilo y bebió un trago de agua.

–…gracias. Oye, creo que…

– Ya hablaremos luego, ve a despedirte, anda.

Su amigo le cogió la botella de la mano y le dio un leve empujón en dirección a la puerta. Yui, su agente y el redactor estaban bebiendo unos refrescos que habían sido dispuestos en una mesa cerca de la puerta, hablaban animadamente. Vyv fijó los ojos en ella, de nuevo sentía esa pequeña punzada de decepción en la boca del estómago. Ella se giró y le miró sonriendo. Dijo algo a su agente y se acercó a él.

– Me gustaría ver alguna de las fotos antes de irme, ¿podemos verlas juntos? – dijo mientras le daba una botella de té frío.

–… claro, voy a conectar la cámara al portátil, espera un segundo– se dio la vuelta y notó la mano de ella cogiéndole el brazo.

–No, voy contigo– levantó la cabeza y le sonrió.

Vyv la miró. No sentía nada. Asintió y fue hacia la esquina en la que estaba preparado el portátil; se agachó para ponerse a la altura de la mesa, sacó la cámara de la funda y preparó el cable para conectarla al ordenador.

– Me han dicho que te llamas Vyvian.

Levantó la cabeza, pero ella se había acuclillado a su lado; con el brazo izquierdo se abrazaba las piernas, mientras que el otro lo tenía apoyado en las rodillas y su barbilla descansaba en el puño suavemente cerrado entorno a la manga del jersey.

– Sí, mi madre era fan de The Young Ones, por eso tengo nombre de mujer – se rió suavemente y volvió a concentrarse en el portátil–. ¿Te gusta?

– Sí, suena muy elegante, creo que te queda muy bien– ladeó la cabeza sin quitarle los ojos de encima–. ¿Siempre eres así cuando sacas fotos? Es como si fueses otra persona.

Vyvian se quedó congelado. Bajó las manos del teclado y se sentó en el suelo; juntó las manos con los codos apoyados en las rodillas y giró la cabeza hacia ella.

– Lo siento, he debido parecerte un loco. Sí, se podría decir que era otra persona, yo nunca soy así– lo notó en seguida, nada más decir eso la expresión de ella había cambiado–. Lo siento…

– ¿Por qué? – ella se rió–. Los artistas sois así, es admirable.

Vyv volvió su atención a las fotos. Eran buenas fotos, aunque algunas habían salido movidas, sabía que era porque a veces le temblaba el pulso cuando ella le miraba fijamente a través de la cámara. Le gustaban las fotos, ella hacía comentarios mientras las veía dándole las gracias o señalando detalles que le gustaban. Pero faltaba algo, ¿dónde estaba ese espacio que solo ellos habían compartido? ¿Dónde estaba aquella mujer? Si no estaba junto a él y no estaba en las fotos… ¿quién era ella?

*¿Me estaré volviendo loco?*

– Me tengo que ir – dijo ella tocándole levemente el brazo –. Muchas gracias, me han encantado las fotos y espero volver a trabajar contigo.

Vyv la miró y su corazón dio un vuelco: sí, quería volver a fotografiarla, quería volver a fotografiarla ya.

– Ehm, espero que esto no te parezca mal– sacó su tarjeta–. Si quieres, me gustaría volver a fotografiarte alguna vez, avísame cuando pued…

Ella cogió la tarjeta y le cortó a mitad de frase.

– ¿Si me fotografías… volverá el otro? ¿Volverá el fotógrafo? – le miró fijamente a los ojos con la tarjeta entre los dedos.

¿Quería esto decir que ella también lo había sentido? No tenía sentido preguntarle a qué se refería, porque lo sabía perfectamente. Asintió, incapaz de hablar.

– Entonces te llamaré pronto.

Se guardó la tarjeta en el bolso, se despidió con la mano y le sonrió antes de darse la vuelta y dirigirse a la puerta.

Vyvian no esperó a que saliera, se dio la vuelta y volvió a mirar las fotos. Alguien se agachó a su lado, era su compañero.

– Parecías otra persona antes, nunca te había visto así, ¿qué te ha pasado? ¿Te gusta la chica?

Vyv ni lo pensó antes  de contestar.

– No, no me gusta. Quiero decir, es guapa, claro, y parece muy amable, pero no me interesa.

– ¿Entonces? Es la primera vez que le das tu tarjeta a alguien, y mira que han pasado bellezas por este estudio…

Se giró rápidamente para mirarle:

– ¿Lo has visto? – Su amigo se rió y le dio unas palmadas en la espalda–. No, no es lo que piensas. Ella no me interesa, pero quiero volver a ver a la chica de las fotos.

– ¿Qué dices, tío? Todos los artistas estáis como una puta cabra. Bueno, si te la tiras cuéntamelo, ¿eh? –se levantó riéndose.

Vyv suspiró y empezó a recoger su equipo.

***

Unos días después, ya entrada la noche, Vyv seguía pensando en ella. Estaba tumbado boca abajo en el sofá apoyándose en los codos. Tenía el pelo húmedo de la ducha suelto sobre la espalda, la camiseta blanca estaba ligeramente mojada. 

El salón del estudio era pequeño, pero él lo tenía bien ordenado; solo se veía desorden encima del sofá y de la mesita: había esparcido varias fotos de ella que había imprimido la noche de la sesión nada más llegar a casa. Levantó los pies descalzos y dobló las rodillas hasta casi tocarse el culo con los talones. Cogió otra foto y la miró fijamente. Suspiró y dejó caer la cabeza encima del brazo izquierdo. El derecho lo estiró por encima del apoya brazos de sofá y dejó caer la foto al suelo.

El móvil empezó a vibrar de repente. Giró perezosamente la cabeza hacia la mesa y lo miró moverse levemente con la pantalla iluminada. Eran las tres de la mañana… Alargó la mano perezosamente y se incorporó un poco: no conocía ese número.

– ¿Sí?

– Es verdad que los artistas no duermen.

Ese acento terrible era inconfundible. Se sentó de golpe y se llevó una mano al pecho, el corazón le latía como un loco; inspiró hondo intentando calmarse.

– ¿O igual estabas dormido? ¿Te llamo en mal momento?

– No, no, perdona, es solo que no me esperaba que me llamaras tan pronto. Bueno, no me esperaba que me llamaras en realidad.

Ella se rió. Su risa por teléfono sonaba menos alegre de lo que recordaba.

– Te dije que lo haría.

Él sonrió. Sí, lo había dicho. Y también sabía por qué: ella no quería verle a él, quería ver al fotógrafo de la sesión. Sintió una punzada de excitación en el estómago.

– ¿Tienes tiempo mañana? Quiero que me hagas más fotos. ¿Dónde está tu estudio?

– Sí, ven mañana. Te mandaré la dirección al móvil.

– Bien, hasta mañana entonces.

–… hasta mañana.

Colgó y dejó el teléfono en la mesa. Se quedó mirándolo, se pasó la mano por el pelo y se recostó en el respaldo del sofá. Dos segundos después se echó hacia delante como propulsado por un resorte y cogió el móvil de la mesa. Se quedó mirando la pantalla durante unos segundos y volvió a dejarlo en la mesa.

Se tumbó en el sofá boca arriba con los pies colgando por el otro lado y un brazo debajo de la cabeza. Miró el techo sonriendo.

***

Map the Soul, Epik High.

Recuerdo la primera vez que vi tu cara,
Te vi sonreír y sonreí.
Me quedé anonadado,
Cautivado por tu belleza, desde tus pies hasta tus manos,
¿Cómo puede alguien ser tan bello?
No lo entiendo.
Mandada del cielo, un regalo de dios,
A veces me pregunto por qué nuestros caminos decidieron encontrarse.
Empezamos siendo perfectos extraños,
Ahora eres mi mundo entero.
El destino me toca la espalda saludándome
Pero en realidad eres tú.
No, nunca dejaré que te vayas.
Luego hablaste, nunca había oído una voz tan dulce,
Como bajada del cielo.
Y por tus palabras supe que eras como yo.
Estoy seguro de que éramos amigos en una vida pasada,
Vivimos y morimos juntos
Sabiendo que nos volveríamos a encontrar.
Es una bendición tenerte en mi vida,
Estaba destinado a estar contigo.
Y sé que pronto sabremos a dónde vamos,
Solo de pensarlo siento mi corazón crecer
¿Estoy alucinando?
¿O es que por fin puedo ver?
No lo sé, pero mi corazón me dice que eres la única para mí.
Por favor, créeme, estoy justo donde quiero estar.
Esta rima está escrita desde mi corazón para ti,
Sinceramente

No tengo motivo para vivir sin ti (x4)

Conviertes el capullo de mi alma en una mariposa
Y pierdo el control, no puedo apartarme.
Brillas como el cielo de verano,
Haces que me pregunte por qué.
Eres un misterio maravilloso.
Un símil, una metáfora, las palabras no son suficientes para describirte,
Confía en mí, esto es verdad,
Seguramente lo sabíamos, pero buscamos pruebas.
Cada momento, cada día,
Mi alma se deshace en una sombra gris.
Rezo para que oigas lo que digo,
Porque me siento como un zapato desparejado.
Brindo por todo lo que eres,
La tierra salvaje, el nacimiento de un hijo, el sol, la luna y las estrellas.

No tengo motivo para vivir sin ti (x4)

Así que me pregunto, ¿qué sería yo sin ti?
Como hambre sin comida,
Una oveja sin su pastor.
Así supe que había algo más en la vida
Y crecí, viviendo para la luz,
Cogí mis respuestas y las combiné con las tuyas.
Mi vida se aceleró y se desinfló,
Hundido en el fondo, me elevé hacia ti.
Conquistaste el miedo,
Y siempre que yo lo crea
Tú eres el motivo por el que estoy aquí

No tengo motivo para vivir sin ti (x4)
L-O-V-E-U, yo fui hecho para estar contigo (x5)

2 comentarios:

  1. Vaya... no sé qué decir porque tengo la sensación de que me repetiré diga lo que diga, jajaja.
    Lo que más curiosidad me ha dado (y me ha gustado) es el momento de la cámara. Que ambos hayan conectado tanto a través de ella y hayan sentido esa cosa extraña y recíproca. Me ha parecido algo muy especial, bonito y excitante. Aunque me ha pasado como a Vyv cuando la ve sin cámara de por medio. Decepciona el que luego no tengan esa conexión en la realidad... T___T
    Me pregunto qué pasará más adelante... :3

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    1. La historia de estos dos la tengo muy clara y muy caótica a la vez en la cabeza, espero ser capaz de escribirla bien. Ese espacio que comparten dentro de la cámara es el motivo de todo lo que pasará después entre ellos. No quiero decir más para no reventar la historia, pero en el fondo me muero de ganas de contarlo todo ya... En fin, tengo que seguir escribiendo.

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