Personajes

jueves, 1 de noviembre de 2012

Pasado [Naoto y Yui].

Nota cultural: en este relato los personajes utilizan honoríficos al hablar entre ellos, como por ejemplo san, senpai o chan. San sería nuestro equivalente a Sr. o Sra., aunque allí lo utilizan mucho más que nosotros. Senpai se usa para referirse a alguien mayor que tú (aunque sea meses mayor que tú), y chan se usa para niños y niñas o para chicas adolescentes (para los chicos adolescentes se usa kun en lugar de chan).



[La letra de la canción parece dedicada a Yui, es perfecta para ella. Escribí este relato escuchándola.]

Su pasado, II.
Cuando eran adolescentes Naoto y Yui trabajaban de modelos para revistas de moda alternativa. Esta es la historia de cómo se conocieron, tenían 16 y 15 años respectivamente.




Yui.

Se miró al espejo del baño. Odiaba su cara nada más levantarse, la odiaba. Apartó la vista irritada, se puso los cascos y empezó a maquillarse con movimientos rápidos y seguros. Llevaba años maquillándose todos los días, desde que se había dado cuenta de que no era tan mona como para permitirse el lujo de salir a la calle con la cara lavada.

Oía a sus padres hablando en la cocina, se acercó al espejo para comprobar cómo estaba quedando la raya del ojo mientras subía al máximo el volumen del ipod. Seguramente volverían a maquillarla para la sesión de fotos, así que acabó rápido. Se soltó el pelo sin apartar los ojos del espejo y se cepilló lentamente. No había rastro de imperfección alguna en la preciosa chica que le devolvía la mirada, su pelo negro, largo y sedoso brillaba reflejando la lámpara del baño.

Entró en la cocina, cogió la leche y los cereales y se sentó a la mesa.

Le encantaba mirar a su hermano en los desayunos. Se sentaba delante de él a posta y no apartaba los ojos de su cara: él era incapaz de mirarla, no levantaba los ojos de la comida y encogía los hombros, era patético. Notó algo en el brazo y se giró, su madre la estaba mirando mientras apartaba la mano. Se quitó uno de los cascos y sonrió a su madre.

 – ¿Qué pasa?

Su madre se alejó de ella un poco más y bajó la mirada. Su padre estaba tan quieto detrás del periódico que apenas se le oía respirar.

 – Por favor, deja en paz a tu hermano – qué gilipollez, esa voz débil y temblorosa la irritaba muchísimo.

– No te oigo, ¿no puedes hablar más alto? – suspiró afectadamente –. Mamá, de verdad, no entiendo cómo has llegado tan lejos en la vida con esa voz ridícula y esas piernas deformes… – se llevó la mano a la boca teatralmente­ –. Ah, no, perdona, que no eres más que un ama de casa patéti…

– Basta, Yui.

Giró la cabeza lentamente. Increíble, ¿el viejo la había interrumpido? El periódico temblaba tanto que hacía casi más ruido que el friegaplatos. Yui sonrió abiertamente y se volvió a girar hacia su madre.

– Perdona, mamá, no sé dónde están mis modales –  se llevó una mano a la cara en señal de disculpa–, te he dejado a mitad de frase: decía que no eres más que un ama de casa patética.

Se puso el casco de nuevo y miró a su hermano, que no había movido un músculo, en todo ese rato y se comió el resto de los cereales sin apenas parpadear.

Salió de casa sin despedirse. Vio pasar a dos chicas con el uniforme de su instituto por delante de la valla. *Mierda, se me ha olvidado darle la puta autorización al tutor…*  Sonó el móvil.

– ¿Sí? – era su agente.

– Yui, ¿estás preparada? Estamos llegando a tu calle.

– Sí, estoy en la puerta.

A los pocos segundos un Toyota azul oscuro paró suavemente  delante del portal. Yui se acercó al coche sonriendo. El conductor bajó la ventanilla.

– ¡Yui chan, buenos días! – la cara amable y surcada de arrugas de Jiro la miraba con cariño desde detrás del volante.

– ¡Jiro san! –Flexionó las rodillas en una estudiadísima pose y levantó una de las manos– ¡Buenos días!

Se abrió la puerta trasera del coche y asomó la cara de Rika.

– Vamos, Yui, que no podemos llegar tarde.

– Bueno días, Rika san – saludó afablemente Yui mientras entraba en el coche –. Gracias por venir a recogerme, hoy papá entraba más tarde al trabajo y no me podía llevar.

Rika le dijo que no se preocupase y sacó una revista de su bolso. La abrió por una página que había marcado y le señaló a una chica.

– Esta es Nishimura Naoto, hoy vas a trabajar con ella.

Yui cogió la revista y miró a la otra chica más de cerca.  Tenía la piel perfecta y un pelo precioso, llevaba maquillaje oscuro y piercings, tenía las piernas larguísimas y delgadas. Se volvió hacia Rika.

– ¡Es guapísima! – sonrió.

Odiaba trabajar con tías así, detestaba que las modelos más guapas fuesen amables con ella y la tratasen bien, no soportaba a las chicas altas que agachaban la cabeza sonriendo para hablar con ella, y lo que más histérica le ponía eran las palabras de adulación que se dedicaban las unas a las otras. Cerró la revista y se la devolvió a Rika sin perder la sonrisa. Rika estaba hablando por el móvil y guardó distraídamente la revista doblada en el bolso. Yui se recostó en el asiento y miró el paisaje urbano que pasaba en silencio por la ventanilla.

Se esforzaba por ser impecable de cara al público y a sus compañeros de profesión. Desde que había empezado a ser modelo su vida había cambiado, era perfectamente consciente de que todas las chicas de su clase le adoraban, tenía tantas amigas que no se sabía ni sus nombres. Todos los tíos se le acercaban. Dependiendo de la edad querían una cosa u otra, a veces incluso se enamoraban de ella.

Jiro encendió la radio. La voz de la locutora hablaba gravemente de el aumento de suicidios entre la población adolescente. Yui cerró los ojos y se recostó contra la ventanilla. ¿Suicidarse? Nunca se lo había planteado, vivir era fácil: te levantas de la cama, te dejas llevar durante horas y te vuelves a dormir. ¿Sentirse vacío y sin propósito? Ella no sabía lo que era sentirse vacío, lo único que era capaz de sentir era desprecio, odio en el caso de su familia, y a veces ganas de follar. ¿Estar sola? …pero ella no estaba sola, tenía tantas amigas que le daba pereza contarlas, tenía tantos hombres a su alrededor que apenas podía verles a todos. Suicidarse, seguramente esos idiotas lo hacían por llamar la atención.

Tardaron media hora en llegar al hotel donde se iban a hacer las fotos. Al parar el coche Jiro se apeó apresuradamente para abrirles la puerta. Yui salió dándole las gracias y sonriendo; Rika salió detrás de ella y se inclinó un poco para dirigirse a Jiro.

*…parece un insecto a su lado, patético.*

Yui no dejó de sonreír mientras Jiro volvía a  montar en el coche y se alejaba de la acera.

***

Naoto:

Estaba en maquillaje cuando entró Yui, por el rabillo del ojo vio cómo saludaba al resto del staff con reverencias y sonrisas. Ya la había visto en fotos antes, pero en directo ganaba bastante. Cerró los ojos para dejar que acabasen de maquillarla.

– Naoto chan, ven cuando puedas – era la voz de su nuevo agente, Todou.

*¿Naoto chan? ¿Qué mierda de confianzas son esas?*

Se levantó de la silla y se acercó a donde estaban Todou y Yui. Se quedó de brazos cruzados delante de Toudo y levantó una ceja. Cuando vio que el hombrecillo se echaba un poco hacia atrás relajó la pose, se metió las manos en los bolsillos y dirigió su atención a la chica. Todou habló apresuradamente.

– Esta es Nakamura Yui, hoy vais a trabajar juntas. ¡Buena suerte a las dos!

Naoto la miró de arriba abajo. No era exactamente su tipo, pero no estaba mal.

–Soy Naoto, encantada – inclinó la cabeza a modo de saludo. Su voz era grave y desprovista de emociones, su agente le había dejado claro que por culpa de esa voz no podía ser actriz.

De pronto Yui se adelantó y le cogió la mano: le sonreía ampliamente  con la cabeza ligeramente ladeada hacia la derecha.

– ¡Estoy muy contenta de trabajar contigo, Nishimura senpai! – Se irguió y cambió la postura de la cabeza, se llevó un dedo a los labios en actitud pensativa – Vaya, ¿te has fijado? Nuestros apellidos son casi iguales, ¡parece cosa del destino! – volvió a sonreír.

–… sí, claro.

 Era una pose, se notaba a la legua.

*Esta tía es la cosa más falsa que he visto en mi puta vida*

Rika las interrumpió.

– Ten cuidado, Yui; Naoto es conocida por su mano larga con las chicas monas…– le guiñó el ojo a Naoto y se alejó riéndose.

– Vaya, lo siento, senpai, Rika san se toma muchas confianzas– Yui se rió suavemente.

–…– Naoto se dio la vuelta y se alejó hacia la puerta–. Luego no vemos, Yui, me voy a fumar.

Pidió permiso para salir y fue a fumar a un callejón en la parte trasera del hotel. Lo malo de las sesiones de fotos con más de una modelo era que había muchos ratos muertos. Se encendió el cigarro que le había dado uno de los técnicos de luces y se apoyó en la pared.

*Así que esta es la famosa Yui… vaya bicho. Pero joder, está buenísima…*

Yui tenía las tetas justo como le gustaban. Tenía la piel un poco pálida, pero no importaba porque el resto era perfecto. Pero, ¿de qué iba? Se notaba que su comportamiento y amabilidad eran fingidos, ¿qué estaba ocultando?

*Bueno, mientras no sea algo contagioso me da igual lo que quiera ocultar*

Miró el reloj; seguramente empezarían en poco tiempo. Dio un par de caladas rápidas al cigarro y lo tiró al suelo. Su agente le había comprado un cenicero portátil, pero siempre se lo olvidaba en casa.

Fue a la habitación de vestuario. Iban a cambiarlas de ropa cinco veces, parecía que iba a ser una sesión larga. Habían elegido para Naoto la ropa más oscura de la marca, y para Yui la más colorida y original, buen contraste. Yui ya estaba vestida, le estaban dando los últimos retoques al peinado.



Empezaron a hacer las fotos. Tenían que posar acorde a la ropa: Naoto siniestra y distante; Yui pasota y rebelde. Yui trabajaba bien, era rápida y sabía exactamente cómo posar. Para Naoto estas sesiones no eran ningún problema, ella llevaba ropa de este estilo todos los días.

Cuando quedaban dos cambios de ropa hicieron un descanso y el equipo de fotografía se fue a comer. Naoto fue al vestuario a cambiarse, pero nada más abrir la puerta se quedó quieta: Yui estaba dentro de espaldas, hablando por teléfono.

– Te he dicho que no me llames más, estúpido viejo verde. Da gracias a dios por haber podido pagar una noche conmigo. (…) Han subido los precios, si no tienes el dinero no es mi problema. (…) Que te calles, ¿te he dicho que me importe tu vida? Odio a los perdedores lloricas como tú, si me vuelves a llamar le contaré a tu mujer que eres un puto enfermo folla niñas.

Colgó y se dio la vuelta. Naoto la miró a los ojos sonriendo y cerró la puerta detrás de ella.

– ¿Tú también vienes a cambiarte? –Yui puso su carita mona como si no hubiese pasado nada.

Dejó el teléfono en su bolso y se acercó desabrochándose la blusa. Naoto la miró fijamente. Parecía que lo hacía de modo casual, pero notó una especie de ritmo o patrón en los dedos al tocar cada botón.

*¿Lo está haciendo a posta?*

Yui se paró delante de ella con la blusa totalmente desabrochada. Naoto de pronto se dio cuenta de que tenía los ojos clavados en sus tetas. Subió la mirada rápidamente y se encontró con los de Yui. Ya no sonreía, la miraba con una mueca de desprecio en la cara.

–Odio a las tías como tú, putas modelos creídas, ¿qué coño estás mirando? ¿Nadie te ha enseñado a no escuchar conversaciones ajenas?

–…

Naoto sonrió. Así que ésta era Yui.

Adelantó las manos y le quitó la blusa sin dejar de mirarla a los ojos sonriendo; le acarició la espalda con la punta de los dedos, entreteniéndose en la zona del sujetador más de lo necesario. Yui le devolvía la mirada sin parpadear, daba hasta mal rollo. *Joder, me estoy poniendo cachonda* Dejó caer la blusa al suelo, subió la mano y le tocó una teta. Yui ladeó un poco la cabeza.

– ¿Y esto de qué va? ¿Qué coño te crees que haces?

Naoto adelantó la cabeza y la besó.

– Esta es la bienvenida, Yui chan – dijo el nombre en tono burlón–. Me ponen las locas…

La volvió a besar. Notó cómo Yui le devolvía el beso la abrazaba por el cuello. Bajó la cara y le besó el cuello mientras le desabrochaba el sujetador. Se lo quitó, la agarró la cintura y le mordisqueó la oreja.

– ¿Qué haces, Yui chan? ¿Crees que me podrás manipular si te acuestas conmigo?

Volvió a besarla. Le acarició todo el cuerpo y le desabrochó los pantalones.

– No me interesas en absoluto, no vas a conseguir nada de mí; si quieres que pare, vete.

Yui le agarró del cuello y la mordió el labio inferior. Con la otra mano le ayudó a quitarse los pantalones.

– Cállate, gótica de mierda. Y fóllame.

***

La sesión de fotos acabó rápido. El Staff celebró el final con unos tés fríos para el fotógrafo y las modelos.

Naoto se disponía a irse hacia el autobús cuando Yui la llamó. Estaba con Rika  y otros miembros del equipo.

– ¡Nishimura senpai, un momento! – se acercó a ella con su sonrisa de chica adorable–. Muchas gracias por el trabajo de hoy, espero que volvamos a trabajar juntas en el futuro.

Naoto la miró con una sonrisa burlona y expresión de incredulidad. *No se puede ser más falsa.* Yui le cogió la mano como para despedirse sin dejar de sonreír.

– ¡Nos vemos pronto!

Se alejó con Rika hacia la puerta adulando hábilmente al fotógrafo. Naoto abrió la mano y miró el papel arrugado con un número de teléfono escrito a mano.

***

Yui.

Al día siguiente en el instituto la llamaron al despacho del tutor. El hombre estaba sentado en una silla ligeramente apartado de la mesa, leyendo unos papeles. No levantó la mirada al oírla entrar y esperó a que cerrase la puerta y se acercase a la mesa para hablar.

– Nakamura, no me entregaste ninguna autorización. Voy a tener que bajar tus notas en la evaluación final.

La miró por encima de las gafas y dejó los papeles encima de la mesa. Una diminuta gota de sudor le caía por la sien y tenía un brillo inconfundible en los ojos.

*…puto cerdo…*

Yui se arrodilló entre sus piernas y le bajó la bragueta.

***

El precioso dibujo se lo encargué a Adual.

8 comentarios:

  1. Más, más, más (aunque lo pases mal escribiendo según qué personajes). Aquí me tienes, totalmente enganchada, jajaja.
    Por cierto, ya he linkado tu banner en mi blog (lo que pasa es que como voy agregando los nuevos por abajo... T__T Siento que el tuyo no esté de los primeros. Iba a decir que algún día los pondré en orden alfabético pero daría un poco igual o_O).

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    1. ¡Gracias por tu comentario! (A buenas horas me pongo a contestar, lol)

      Tengo muchas ganas de seguir escribiendo sobre estas dos. Lo paso fatal cuando escribo desde el punto de vista de Yui, es lo peor de persona T_T Pero me encanta escribir desde el de Naoto, así que de una manera u otra me apañaré para continuar su historia.

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  2. Waaaaaaaah!! Me encanta el relato. Se ve perfectamente como son cada una... Eso si.. Yo a Yui le daba una paliza que la dejaba tiesa (Ò.Ó) Que tia más insufrible!!

    ¿¿Vas a escribir más verdad?? ^^

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  3. Sí, Yui tiene una patada en la boca que no se lo cree, jajaja. Es lo peor, lo paso fatal escribiéndola; la escena con su familia... te lo juro, me temblaban las manos y todo T_T pero ella es así y necesaria para la historia, así que...

    Sí, hay una continuación para esta historia xD Tengo que seguir escribiendo, se me acumulan las ideas @_@

    ¡Muchas gracias por tu comentario churri! Me hace mucha ilusión =_=

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  4. Menudos bichos xDDD Porque Naoto no se queda corta, ¿eh?. Es más dómina que Yui, solo que siendo mejor persona. Aunque bueno, al parecer se puede ser mejor persona que Yui con bastnte poco u___u
    De todas formas, siento lástima por Yui. Ella no sabe que está vacía y sola. ¿Algún día leeremos un grave acontecimiento en su vida? Eso eserpero, porque ese tipo de sucesos hacen cambiar y meditar a este tipo de personas.

    Felicidades por el Blog.
    Que no pare tu inspiración Torako chan ;)

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    1. ¡¡Gracias por tus comentarios Neken!! <3

      Sí, es muy fácil ser mejor persona que Yui jajaja, hasta Naoto puede lol Las dos tienen sus motivos para ser como son, y Naoto avanzará algún día, pero Yui está enferma, es incapaz de sentir empatía (un tipo de psicopatía), así que no va a cambiar. Realmente no tengo ni idea de lo que va a pasar con ella ^^U

      Sigue leyendo, Neko, me encantan tus comentarios <3

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  5. Vale, esto empieza a engancharme! Sigue escribiendo por fa >_<

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    1. Sí, tengo que seguir, que últimamente no escribo nada T_T

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